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miércoles, 21 de febrero de 2018

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA: Meditación



Meditación
Por el P. Alonso de Andrade
De la tentación de Cristo en el desierto.

   Retiróse Cristo al desierto, ayunó cuarenta días, y fue tentado de Satanás con gula y con apetitos de honras y oferta de riquezas, todas las cuales tentaciones venció con su virtud; y habiendo lanzado de su presencia al demonio, se llegaron los ángeles a servirle.

   Punto I.- En esta batalla que tuvo Cristo con el demonio y en la victoria que alcanzó de él, tienes mucho que meditar. Lo primero considera cómo se atrevió el demonio a tentar al Salvador del mundo, para que no te desconsueles si te hallares tentado, mas anímate con su ejemplo a sufrir y guerrear hasta vencer, pidiéndole su favor contra tan astuto enemigo; mira las prevenciones que hizo Cristo para entrar en la batalla, retirándose al desierto, ayunando con tan grande rigor, dándose al silencio, mortificación y oración, que son las armas con que se alcanza la victoria de este enemigo. Considera las usas tú, mirándolas una por una, y pídelas al Señor, porque sin ellas no podrás ser vencedor.

   Punto II.- Considera que en mostrando Cristo hambre, le acometió Satanás con la tentación  de gula, como el capitán que bate la fortaleza por la parte que ve flaquear el muro; y mostrando tú hambre de los bienes temporales y flaqueza en la virtud, te acometerá Satanás. Pon la mano en tu pecho y mira si flaquea de alguna parte, y pídele al Señor que te fortalezca para  que no seas vencido.  Advierte cómo guerrea el demonio con Cristo, tentándole como al primer Adán con  la gula; y cómo Cristo le vence con la confianza en Dios, que empeñó su palabra de  no desamparar a los suyos en las necesidades; confía en su bondad que no te dejará en las tuyas.

   Punto III.- Considera cómo llevó el demonio a Cristo al pináculo del templo y allí le persuadió que se arrojase al suelo, confiando en la providencia divina con vana presunción de que enviaría a sus ángeles para que le llevasen en palmas para que no se hiciese mal. Aprende las astucias del demonio y no te dejes engañar de sus lazos, huye como Cristo la vanagloria y presunción con verdadera humildad si quieres salir vencedor.


   Punto IV.- Considera cómo desde el templo llevó el demonio a Cristo a un monte levantado y le ofreció porque le adorase todas las honras y riquezas del mundo, las cuales despreció el Salvador, y venciendo al demonio llegaron los ángeles a coronarle como a vencedor. Contempla la importunidad del demonio en tentar a Cristo, pues vencido dos veces no desistió de su intento, y le acometió la tercera con mayor furia, para que estés sobre aviso de que nunca se da por vencido, y que siempre debes estar pronto para resistirle. Considera cuán fuerte arma es la codicia de los bienes temporales, pues confía en ellos el demonio de poderle vencer no habiendo podido con las otras tentaciones, y guarda tu corazón libre de su afición para que no caigas en sus lazos. Mira cómo las despreció Cristo todas con tan grande valor, y llora tu flaqueza y tu malicia, que tantas veces has hincado la rodilla al demonio por intereses humanos de ninguna estimación. Mira cómo huyó el demonio corrido, porque huye de quien le vence: resístele con valor y huirá de ti. Gózate de ver a tu capitán coronado, alégrate de su dicha y aprende a vencer si quieres alcanzar la corona que el Salvador alcanzó.

sábado, 17 de febrero de 2018

MEDITACIONES: Sábado primero de Cuaresma


Meditación
Por el P. Alonso de Andrade
De la doctrina del Evangelio

   Padeciendo los discípulos tempestad una noche en el mar, vino a ellos Cristo sobre las aguas, entró en su nave y cesó el viento; llegaron a tierra, y sanó a muchos enfermos que vinieron a pedirle salud.

   Punto I.- Considera la tempestad que padecieron los discípulos que se embarcaron sin su maestro en el mar; porque a donde falta el Señor, luego se mueven tempestades. Aprende a no perderle de vista; más ruégale afectuosamente que no se aparte de ti, ni te deje apartar de su lado.

   Punto II.- Considera la vigilancia y cuidado con que vivía el Salvador de los suyos, y la que deben tener los prelados y superiores de quienes les ha encomendado. Mira cómo entra en el mismo peligro con ellos y cómo los visita en sus mayores aflicciones, y aprende a visitar y consolar a los tuyos y a tener firme esperanza en la piedad de este Señor. Piensa el cuidado que tiene de ti y cómo nunca te olvida y sabe y atiende a dónde estás, y los trabajos que te cercan para consolarte en ellos y librarte de cualquier peligro en que te hallares. Gózate de tener tan buen maestro y Señor, y clama en tus necesidades suplicándole que venga y te favorezca, como lo hizo con sus discípulos.

   Punto III.- Considera cómo los discípulos al principio no conocieron a su Maestro, hasta que se acercó a ellos y entró en su nave. Llégate a Dios si quieres conocerle, que por esto le ignoras y no le  sirves como debes, porque andas retirado de su presencia, embarcado en el mar de este mundo. Retírate de las criaturas y hallarás al Creador. Conversa con Él en la oración, y alcanzarás luz para conocerle, y espíritu para amarle y servirle.

   Punto IV.- Considera cómo en llegando a tierra le llevaron los enfermos y todos cobraron salud con solo tocar su vestidura. Pondera cuántas veces le has tocado tú, no sólo su vestidura sino su Santísimo Cuerpo, y recibiéndole en el tuyo, y sigues enfermo, porque no tienes la Fe que aquellos tuvieron. Llora tu negligencia, y pídele al Señor que te sane pues tienes tantas enfermedades; cuéntaselas una a una, y pídele que te sane de todas, y que te dé su gracia para que no vuelvas a recaer en los pecados. 


jueves, 15 de febrero de 2018

LA IGLESIA CONCILIAR ADOPTÓ LOS PRINCIPIOS DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA


NdB: La falsa iglesia conciliar, también conocida como iglesia oficial o iglesia modernista tiene por principios, los principios masónicos de la Revolución Francesa. Es increíble que la nueva-FSSPX la reconozca como la Iglesia Católica sin tener ninguna de las notas de catolicidad. Monseñor Lefebvre no pensaba ni escribía así. 

La falsa resistencia de Mons Williamson y ayudantes dicen que esa contra-iglesia es la Católica. Incluso se han inventado el neologismo de "eclesiovacantismo" para estigmatizar a los católicos que saben que la iglesia conciliar es una contra-iglesia. ¿Se atreverán a decir, como monseñor Lefebvre, que la iglesia conciliar es una contraiglesia revolucionaria y de principios masónicos? En público no; no vayan a ser confundidos con ultra-radicales y caiga sobre ellos mismos el epiteto de tradifariseos. Algunos de ellos prefieren no decir nada que los comprometa, sin doctrina clara ni pública.

Si la contra-iglesia tiene nueva teología, nueva Biblia ecuménica, nuevos sacramentos, nueva liturgia, nuevo Derecho Canónico y la religión que profesan es el modernismo, ¿que tienen de católicos? Sólo el nombre, y lo han usurpado, al igual que los puestos jerárquicos. Los modernistas se dicen católicos al igual que los protestantes se dicen cristianos. Los protestantes no tienen nada de cristianos.

Si la nueva FSSPX, la falsa resistencia de Mons Williamson, además de los grupos "indultados" reconocen a la iglesia conciliar o modernista como la católica, favorecen a la Revolución y están en contra de Cristo mismo, están en contra de la Iglesia Católica y contra los papas antiliberales. 

Los fieles y sacerdotes  dudosos  que aún están en esa militancia abran bien los ojos. Dios es un Dios celoso. (Exodo 20:5)

Aquí Monseñor Lefebvre en Carta Abierta a los Católicos Perplejos, cap XIII (1985):

"Si se mira bien, la Revolución ha penetrado en la Iglesia de Dios con la divisa de la Revolución Francesa. La libertad es la libertad religiosa como hemos dicho antes, una libertad que da derecho al error. La igualdad es la colegialidad que destruye la autoridad personal, la de Dios, la del papa y la de los obispos. Es la ley del mayor número. Y por último, la fraternidad esta representada por el ecumenismo. En virtud de estas tres palabras, la ideología revolucionaria de 1789 reemplaza a la Ley y los profetas. Los modernistas han conseguido lo que querían."

(Cap XIV) "...Todos los papas repudiaron ese matrimonio de la Iglesia con la Revolución, que sería una unión adúltera. De una unión adúltera solo pueden salir hijos bastardos. El rito de la nueva misa es un rito bastardo, los sacramentos son bastardos, porque ya no sabemos si dan la gracia o no; y los sacerdotes que salen de los seminarios son bastardos, porque no saben ni que son, ni que han sido constituidos para subir al altar, ofrecer el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo y dar a Jesucristo a las almas.."
Extractos de una conferencia en el Retiro sacerdotal en Ecône, el 14 de septiembre de 1987.
"Pienso que podemos hablar de descristianización y que estas personas que ocupan Roma hoy son anticristos. He dicho anticristos, como lo describe San Juan en su primera Carta: “ya el Anticristo hace estragos en nuestro tiempo”. El Anticristo, los anticristos, ellos lo son, es absolutamente cierto. Yo le dije al Cardenal Ratzinger: “Nosotros estamos en todo por Cristo y ellos están contra Cristo. ¿Cómo quiere que podamos entendernos?” (…) Estoy íntimamente persuadido de que nosotros no sabemos ni la mitad de lo que sucede en Roma: y si ya estamos escandalizados por la mitad que conocemos, es necesario pensar en la otra mitad. Si conociéramos todo, estaríamos espantados. Verdaderamente nosotros tratamos con una increíble mafia, ligada ciertamente con la masonería. (…) Ellos no están ya dentro de la Iglesia Católica” 

MEDITACIONES: Primer Jueves de Cuaresma



Meditación
Por el P. Alonso de Andrade
De la preparación que hizo el Salvador para la primera cena legal.

   Punto I.- Considera cómo Cristo vino de Betania, adonde estaban sus parientes y amigos, a Jerusalén a celebrar la Pascua, a donde sabía que le preparaban la cruz y la muerte; porque Betania significa la casa de aflicción, y Jerusalén visión de paz; en que nos da a entender que entre los deudos y amigos no hay sino aflicción y trabajos para el alma; pero en Jerusalén por la cruz y persecuciones se halla la paz y la vista clara de Dios. Acompaña a Cristo en su Pasión dejando a los parientes y amigos y los deleites terrenos, y alcanzarás la verdadera paz.

   Punto II.- Considera cómo no admitió el Salvador la oferta que le hizo Santa María Magdalena de su casa para celebrar la Pascua, como dice San Buenaventura, por no agraviar su pobreza, y la firme confianza que tenía en Dios de que no le faltaría, como no le faltó; y aprende a confiar en la bondad divina en tus necesidades, y estar cierto que si no faltares a Dios no te faltará a ti, y que te hará merced a medida de tu confianza.

   Punto III.- Envía Cristo a Pedro y a Juan a que le preparen el Cenáculo, para ir con sus discípulos a celebrar la Pascua: Pedro significa buena acción y Juan devota contemplación; estas dos virtudes, acción y contemplación de las cosas celestiales, le han de preparar el alma para venir a ella y celebrar la Pascua de júbilos espirituales; si deseas que entre Cristo en tu casa y que te haga muchas mercedes, conviene que la adornes con estas dos virtudes principalmente, contemplando los misterios divinos y obrando lo que Dios te dé a entender en la oración. Si has faltado en estas virtudes, pídelas al Señor, y que te dé su gracia para disponerte como debes para recibirle en tu casa.

   Punto IV.- Considera las señas que le dio Cristo para conocer el Cenáculo. La casa a donde vieren que entraba un hombre con un cántaro de agua, porque esta va delante de Cristo al lugar a donde ha de venir, para lavarle y purificarle de toda mancha, y ha de ir delante de tu alma el agua de las lágrimas y de la confesión, para lavarla de las manchas del pecado, para que sea digna posada suya. ¡Oh, Señor, lavadme más y más de las manchas de mis pecados, y limpiadme y purificadme de mis maldades, para que sea digno de recibiros en mi pobre casa! Si Vos, Señor, no me laváis, ¿cómo podré lavarme yo indignísimo pecador, que no tengo de mi cosecha sino abominaciones y pecados? Quisiera tener lágrimas de verdadera contrición para lavarme, dádmelas Vos y acrisoladme de manera que nunca más vuelva a ofenderos, y sea mi pobre morada siempre vuestra por siempre jamás. Amén.



domingo, 11 de febrero de 2018

DOMINGO DE QUINCUAGÉSIMA: Meditación


Aquello del Evangelio de hoy, aplicado al Cuerpo real y físico de Nuestro Señor: Mirad que subimos a Jerusalén, y se cumplirá todo lo que los profetas escribieron sobre el Hijo del hombre; pues será entregado a los gentiles, y será objeto de burlas, insultado y escupido; y después de azotarle le matarán, puede muy bien ser adaptado a su Cuerpo Místico:

Sea con las enseñanzas de San Pablo a los Tesalonicenses:
Tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios.

Sea con lo escrito por el mismo San Pablo a su discípulo Timoteo:
Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas.

Sea con los anuncios proféticos del Padre Emmanuel:
La Iglesia, como debe ser semejante en todo a Nuestro Señor, sufrirá, antes del fin del mundo, una prueba suprema que será una verdadera Pasión.

Sea con los textos esclarecedores del Cardenal Pie:
A medida que el mundo se aproxima de su término, los malvados y los seductores tendrán cada vez más la ventaja.
No se encontrará casi ya la fe sobre la tierra, es decir, casi habrá desaparecido completamente de todas las instituciones terrestres.
Los mismos creyentes apenas se atreverán a hacer una profesión pública y social de sus creencias.
La escisión, la separación, el divorcio de las sociedades con Dios, dada por San Pablo como una señal precursora del final, irán consumándose de día en día.
La Iglesia, sociedad ciertamente siempre visible, será llevada cada vez más a proporciones simplemente individuales y domésticas.
Finalmente, habrá para la Iglesia de la tierra como una verdadera derrota: “se dará a la Bestia el poder de hacer la guerra a los santos y vencerlos”.
La insolencia del mal llegará a su cima.

Insisto, Jesús quiere sanar la ceguera de los hijos del miedo… de aquellos que lo siguen con miedo, y no comprenden nada de todo esto, porque estas palabras les quedan ocultas y no entienden lo que les dice.

Todo lo aplicado al Cuerpo real y físico de Nuestro Señor puede muy bien ser adaptado a su Cuerpo Místico…
Igualmente, la vista restituida milagrosamente a Bartimeo puede ser aplicada como una imagen de la curación de los que, enceguecidos, no comprenden o no aceptan la situación actual de la sociedad y de la Iglesia.

Jesús se acercaba a Jericó, cuando un hombre ciego, que estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna…, escuchando pasar el tropel de personas, se informó sobre qué era aquello. Le dijeron que era Jesús de Nazareth, que se acercaba rodeado de una multitud.

Enseguida exclamó: Jesús, hijo de David, ¡ten misericordia de mí!
La primera virtud que practica Bartimeo es una fe profunda y una confianza firme en Nuestro Señor. Lo reconoce y le confiesa como el Mesías, verdadero hijo de David, Dios Todopoderoso, lleno de misericordia, y capaz de aliviar nuestras miserias.

En segundo lugar, muestra un fervor especial, que puede medirse por sus clamores renovados. Se reconoce en ellos su aflicción y la esperanza que tiene en ser socorrido enseguida por la bondad del Salvador.

La tercera virtud es una constancia que nada puede perturbar. Las órdenes y amenazas para que permanezca en silencio, nada pueden contra ella. Al contrario, aprovecha la oportunidad para elevar su voz y reiterar su oración.

Consideremos que nosotros padecemos esta doble ceguera espiritual: ceguera de la ignorancia y del pecado; o del error y la pasión; las cuales oscurecen nuestra inteligencia y enervan nuestra voluntad.

Debemos reflexionar sobre el estado de nuestra alma, ciega, inactiva y mendiga… Y después hemos de dirigirnos al único que puede remediar ese triste estado: Jesús, hijo de David, ten piedad de mí…

Pero, a veces, incluso aquellos que acompañan a Jesucristo nos distraen de esta meditación, presentando diversos pretextos. Jamás debemos detener nuestro llamado y clamor: Jesús, hijo de David, ten piedad de mí.

Si aumentan las dificultades, si los obstáculos abundan, es cuando hemos de elevar más todavía la voz.
Narra el Evangelio que Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: ¿Qué quieres que te haga? El dijo: ¡Señor, que vea!

Si Nuestro Señor nos preguntase: ¿Qué quieres que te haga?…, deberíamos apresurarnos a responderle: ¡Señor, que vea!
¡Señor, que vea!, es decir, que conozca tu divina voluntad y todo lo que ella desea o permite…

Lleno de gozo, Bartimeo siguió a Jesús. Nada más natural. También nosotros debemos ser consecuentes. A medida que Dios nos da más luz, debemos acercarnos al Divino Salvador.
La luz es una gracia muy grande. Toda gracia exige una fiel correspondencia. Toda correspondencia trae progresos.
Seguir a Jesús es, en primer lugar, amarlo; luego quedar libre y hábil para estar con Él; y sobre todo es vivir como Él vivió.
Si nuestra fe topa con obscuridades, elevemos nuestra visión en proporción a las luces que nos deja, y estas luces aumentarán mucho más.

Si en la vida interior Jesús se nos manifiesta con aspectos nuevos, seamos más decididos en seguirlo.
Digámosle con instancia; ¡Oh Divino Salvador!, haced que vea, haced que os siga…

Como conclusión, vale la pena volver sobre una poesía de Santa Teresa, que refleja bien los sentimientos, los deseos y las resoluciones que debemos tener hoy:



Todos los que militáis
debajo de esta bandera,
ya no durmáis, no durmáis,
pues que no hay paz en la tierra.



Y como capitán fuerte
quiso nuestro Dios morir,
comencémosle a seguir,
pues que le dimos la muerte.
¡Oh, qué venturosa suerte
se le siguió desta guerra!
Ya no durmáis, no durmáis,
pues Dios falta de la tierra.



Con grande contentamiento
se ofrece a morir en cruz
por darnos a todos luz
con su grande sufrimiento.



¡Oh glorioso vencimiento!
¡Oh dichosa aquesta guerra!
Ya no durmáis, no durmáis,
pues Dios falta de la tierra.



¡No haya ningún cobarde!
¡Aventuremos la vida!
Pues no hay quien mejor la guarde
que el que la da por perdida.



Pues Jesús es nuestra guía,
y el premio de aquesta guerra.
Ya no durmáis, no durmáis,
porque no hay paz en la tierra.



Ofrezcámonos de veras
a morir por Cristo todas
y en las celestiales bodas
estaremos placenteras.
Sigamos esta bandera,
pues Cristo va en delantera.
No hay que temer, no durmáis,

porque no hay paz en la tierra.

sábado, 3 de febrero de 2018

LA PSEUDO-RESTAURACIÓN (Conclusión): R.P. TAM


NdN: La falsa iglesia conciliar tiene claro sus objetivos, descristianizar y acabar con la fe Católica. Ellos se han valido del humanismo, liberalismo y del modernismo para llevarlo a cabo. Los vaticanistas de la falsa iglesia conciliar son revolucionarios y trabajan en contra de la Santa Iglesia Católica. Uno de los objetivos de la falsa restauración es seguir aparentando ser católicos, darle "importancia" a la Liturgia para calmar a los sensibles y mucho menos importancia a la Fe y doctrina. Han cambiado la religión pero algunos se visten de tradicionalistas.

La actual nueva FSSPX se comió el engaño y ahora son amigos de los enemigos de Cristo. Por increíble que parezca a pesar de las advertencias del padre Tam en este libro, la FSSPX con sus compromisos doctrinales favorecen a la revolución. 

No se puede olvidar el grave crimen de la nueva FSSPX que prefirió perseguir a los resistentes, a enmendar el camino del compromiso doctrinal. Dios todo lo vé. La nueva FSSPX prefirió estar en amistad con la falsa iglesia conciliar (enemigos de Cristo), que seguir las directivas de Mons Lefebvre. Desparramaron a la feligresía que confió en ellos, que con fe firme querían seguir resistiendo con ellos. Ahora pesan sobre la nueva FSSPX las palabras de N.S.J.: "Conmigo o contra Mí, o recojen Conmigo o desparraman".

Que decir de la falsa resistencia de Mons Williamson y sus seguidores-defensores, ahora con mas obispos que la misma nueva FSSPX, trabajaron para controlar la reacción, atenuarla o perseguirla. Igualmente ellos favorecen a la revolución; tienen intereses diferentes a los de la Iglesia Católica, pues toleran errores de sus líderes y son amigos de la nueva FSSPX por debajo del agua, eso sí, siguen aparentando "organización" y están listos para acaparar a alguno que otro resistente despistado que se conforma con seguirle la corriente a Mons Williamson con tal de recibir sacramentos seguros. 

No mucho que decir de las Congregaciones "indultadas" son traidores desde un inicio, si sus fieles supieran los orígenes de estas agrupaciones seguramente pensarían dos veces su afiliación. La mayoría de los sacerdotes ordenados lo son por obispos consagrados por el nuevo rito de Paulo VI. Gravísimo pues hay serias dudas de la validez de estos obispos. ¿Que significa esto? Que la iglesia conciliar permite la misa de San Pío V pero muchos de estos prelados pueden tener ordenaciones inválidas. No hay Sacrificio sin sacerdote válido, esto los saben muy bien los conciliares...

A pesar de las traiciones de algunos hijos de Mons Lefebvre, y de otros falsos fratribus, la Iglesia Católica perdurará hasta el final de los tiempos. Acompañemos a la Iglesia en su Pasión, pidamos la gracia a la Santísima Virgen María que acompañó a su Divino Hijo en su Pasión, de permanecer firmes y fieles, hasta Su regreso.
Viva Cristo Rey.


CONCLUSION
(La pseudo-restauración)

Después de haber estudiado la Seudo-Restauración, con la ayuda de los documentos que nos muestran su naturaleza, sólo nos queda prever, en la medida de lo posible, el futuro.

La antigua lucha de la Revolución contra Dios, Nuestro Señor, su Santa Iglesia, su Orden Social histórico y, finalmente, contra las consecuencias religiosas, políticas, jurídicas, sociales y económicas de su Divinidad, bien marcadas en la Edad Media, esta antigua lucha continúa hoy, con sus metamorfosis, “Fratres, sobrii estote et vigilate”. (1 Pt. 5).

Entre las metamorfosis más peligrosas de la Revolución en la Iglesia, está la Seudo-Restauración. El Cardenal Ratzinger continúa dando, sin prisas, sus “sorpresas”: después de la declaración de la Restauración, tenemos la Misa de San Pío V con indulto, la institución de la Hermandad San Pedro, la promesa de girar los altares, la creación de nuevas congregaciones religiosas conservadoras para ser un "filtro" respecto a la juventud que quiere llegar a la Fraternidad S. Pío X... ¡hay que estar preparados para recibir nuevas sorpresas!

No creemos que todo esto sea un milagro de conversión (que siempre es posible) ni el camino de una verdadera restauración. No lo creemos por todas las razones expuestas más arriba y también porque los cálculos de Cardenal Ratzinger nos parecen demasiado humanos y poco inspirados por los principios de la fe: “...non omprehenderunt... non cognovit... non receperunt...”(42).

En efecto, al tener el modernismo la tentación de adaptar la Iglesia al mundo moderno y siendo el mundo moderno la encarnación de la Revolución liberal, ésta sólo pide una cosa a la Iglesia: renunciar a la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo y, por tanto, renunciar al Estado Confesional, aceptar el modelo liberal, de laicidad de la sociedad temporal, convertir a la religión en una cuestión meramente privada. Si la Iglesia Conciliar “en las sacristías”, después de haber aceptado todo esto, decide girar los altares e incluso imponer como obligatoria la Misa de San
Pío V, no por ello se sale de la línea de la Revolución liberal ni molesta al laicismo.

Al contrario, la Revolución en la Iglesia se salva y con cimientos más sólidos. (43). Podríamos incluso repitiéndonos llegar a predecir la fórmula victoriosa de la Seudo-Restauración, que sería mas o menos así: “tradicionalista sí, pero en privado”.

Si los modernistas perfeccionan su Seudo-Restauración en este sentido, habrá que prever el peligro que supondrá para los tradicionalistas esta maniobra, sobre todo para los que están menos preparados, para los que tienen menos conocimiento, o carecen por completo, de la doctrina de la Realeza Social de Cristo y la historia de la Revolución.

Sin dejarse engañar por los combates de “retaguardia”, preparémonos para próximas “sorpresas”, tanto más que la Seudo-Restauración es querida, dirigida y sostenida por fuerzas externas a la Iglesia misma y que conocen perfectamente las reglas de toda Revolución; ¡no es sólo una “historia de curas”!

Una vez más fue Monseñor Lefebvre, el hombre suscitado por Dios, en esta crisis de la Iglesia, el prelado profetizado por Nuestra Señora del Buen Suceso, hace tres siglos, quién también había previsto esta hipótesis en 1987. He aquí un resumen de lo que respondió al Cardenal Ratzinger el 14 de Julio de 1987:

“Eminencia, aun en el caso en que Vd. nos concediese un Obispo, incluso si nos concediesen una cierta autonomía con respecto a los Obispos, aun otorgándonos toda la liturgia vigente hasta 1962 y nos permitiesen continuar la obra de los seminarios de la Hermandad tal como lo hacemos ahora, nosotros no podríamos colaborar con Vds., es imposible, porque nosotros trabajamos en dirección diametralmente opuesta: 

Vds. trabajan en favor de la descristianización de la sociedad, de la persona humana y de la Iglesia, mientras que nuestros esfuerzos están dirigidos hacía la cristianización; no podemos por tanto, entendernos. 
Para nosotros N.S.J.C. ¡lo representa todo! Es nuestra vida; la Iglesia es N.S.J.C., es su Esposa
Mística; el sacerdote es otro Cristo; su Misa es el sacrificio de Jesucristo y el triunfo de Jesucristo por la Cruz. En nuestros seminarios se aprende a amar a Cristo y todo se haya dirigido hacia el reinado de Nuestro Señor Jesucristo. Esto es lo que somos, y Vds. se dedican a hacer lo contrario. Vd acaba de decirme que la sociedad no debe ni puede ser cristiana, que eso sería ir contra su naturaleza.

Vd. acaba de intentar demostrarme que Nuestro Señor Jesucristo no puede reinar en las sociedades. Vd. ha intentado demostrar que la conciencia humana se halla libre de responsabilidad con respecto a N.S.J.C., que hay que dejarle en libertad y concederle, usando sus mismas palabras, un espacio autónomo: eso es la descristianización.

Pues bien, nosotros somos partidarios de la cristianización, no podemos, por tanto, entendernos. (Retiro sacerdotal, Sept.1987).

Dios puso enemistad entre la Mujer y la serpiente (Gén. 3.15), el demonio va siempre en sentido contrario a la voluntad de Dios. Si el demonio ha logrado hacerse respetar por la casi totalidad del género humano, podemos pensar, con fundamento, que esos mismos hombres han quedado inútiles para el servicio de Dios, “sicut inútiles facti sunt”, dice el Salmo.

Siguiendo el espíritu de San Luis María Griñon de Monfort en el “Tratado de la verdadera devoción” (no 52 y siguientes), terminamos este trabajo con la oración siguiente:

“Oh Santísima Trinidad, en esta larga noche de la Historia, os ofrezco el amor que la Santísima Virgen María os tiene, la enemistad y el odio que Ella ha recibido de Vos contra el demonio que trabaja para rebajar a Jesús Cristo N. S. y la Santa Iglesia Católica al mismo nivel de las falsas religiones, como hizo el Papa en Asís dejándose guiar por las ideas que dominan hoy el mundo.

Oh Santísima Trinidad os ofrezco la enemistad de la Santísima Virgen por la voluntad que tiene el demonio de separar la Iglesia del Estado.

Oh Santísima Virgen María por la gracia de este misterio de enemistad que Vos tenéis contra la serpiente, dejadme unir mi espíritu al Vuestro y no permitáis que respete al enemigo de Dios, aunque la mayoría de los hombres de hoy lo hagan.

O Santísima Trinidad, también os ofrezco el acto de Fe solitario, cruel y perfecto, que hizo la Santísima Virgen el Sábado Santo, día en que todos perdieron la Fe. (San Bernardo)

¡Oh Señora mía, por la gracia de este misterio, concédenos conservar la Fe en este Sábado Santo de la Iglesia. Que no temamos el quedar solos combatiendo en defensa de las consecuencias públicas de la Divinidad de Vuestro Hijo!

Para alcanzarnos estas gracias, ofreced a la Santísima Trinidad, por Vuestras manos purísimas, este Tesoro escondido que es el Santo Sacrificio de la Misa, que todavía se celebra en la Tierra.

(42) Prologo del Evangelio de San Juan.
(43) La misa tradicional puede ser concedida o aceptada, sin salir de la Revolución liberal, los
revolucionarios saben bien que pueden conceder dicha Misa; pero no cederan jamás en “los mejores valores de dos siglos de cultura liberal”